"Prisioneros del Destino"
Por Ulti_SG

ulti_sg@hotmail.com

Capitulo 29

 

* Guerreros del Pasado.

 

Sus ojos se irritaban ligeramente ante la presencia de aquel polvo circulando por los aires en el que se desplazaba, pero aun así, si vista se mantenía fijamente sobre las del individuo frente a él, el único en pie o en condiciones como para enfrentársele ante el devastador ataque que empleó con anterioridad.

No estaba seguro qué pensar ante él... El enorme simio que hace unos momentos se había revelado en su contra había desaparecido, siendo suplido por ese sujeto, por el cual no sabía si sentir miedo o alivio por aquel cambio.

Era evidente que los guardianes Celestiales habían intercedido para recuperar lo que 'era suyo', la voltereta en sus planes que el Rey Cardian logró no resultó duradera... típico de ellos, harían hasta lo imposible si eso significara que la línea del destino que han impuesto no tuviese ninguna hebra suelta, un nudo o se cortase.

Veía al saiyajin nuevamente, pero en una faceta diferente, no de caballos dorados, pero si había sufrido una especie de transformación que lo impresionaba ligeramente.

La mirada del muchacho podría llegar a ser de temer, y más aun con ese tono amarillento en sus ojos que habían sido rodeados por una delgada franja color tinto. El cambio más notorio seria sin duda la aparición de aquel pelaje de colores tintos que podía distinguir a simple viste en sus hombros y brazos, así como en la larga cola que se mecía discretamente tras de él, en lo demás, seguía siendo el mismo hombre. En sus brazos la chiquilla que osó humillarlo de aquella manera descansaba, ingeniándoselas también para ser capaz de sostener indiferentemente la espada de la Redención.

No mencionaba palabra alguna... ¿acaso sería que pese a la apariencia aun poseía la mentalidad de aquella bestia?

 

Gundrad: Así que... Después de todo hay cosas que el destino no puede evitar ¿cierto?- preguntó tratando de buscar conciencia en el saiyajin- Los guardianes en su despecho se mostraron malos perdedores, y jugando cartas sucias obtuvieron lo que querían, despertar al que sería mi verdugo- habló indiferente- Pero ni creas que te temo, ese nuevo aspecto no me dice nada... Sigues siendo la misma bestia por dentro.

En ese momento, observó como es que los labios del saiyajin se contorsionaron ligeramente, formando una sonrisa- ¿Tu lo crees?- respondió él.

Gundrad: Por momentos llegue a pensarlo- dijo- Y dime ¿ahora que has recobrado conciencia, qué planeas?

Cort: ¿Qué otra cosa?- dijo sarcásticamente- Terminar con lo que empecé contigo- murmuró con frialdad.

Gundrad: Hmmm ¿qué te hace pensar que esta vez será diferente? Ahora y antes, el resultado seguirá siendo el mismo.

El saiyajin negó cínicamente con el mentón- Será diferente, créeme... Ya no tienes nada con qué extorsionarme- añadió.

Gundrad: Ese fue...  un golpe bajo- cerró sus ojos momentáneamente- Bien, creo que aspire a demasiadas cosas, y por ello mis planes de conquista se han detenido en este agujero del cual y me preocupare por salir una vez que termine con esto. El cardian abrió sus ojos nuevamente, pero el saiyajin se había desvanecido, lo buscó con tranquilidad y logró divisarlo en el suelo. Debía preocuparse en que Gundrad no hiciese uso de su debilidad por los demás nuevamente, llevó a  la sailor en donde un Eizan aun inconsciente reposaba. Miró su propia mano en la que sostenía no solo aquella extraña espada, sino algo más, una semilla... una que conocía bien puesto que ya había salvado su vida una vez, no sabía cómo o de dónde puedo haberla tomado, pero tampoco le importaba mientras pudiese usarla para bien. Tal vez estaba destinada para él, pero ante las circunstancias la usaría para el bienestar de ellos. La partió en dos y se las cedió a cada uno esperando que el efecto fuese el mismo.

 

La sailor suspiró profundamente una vez que hubiese sido capaz de despertar, estaba segura que al volver vería nuevamente al ohzaru frente a ella, pero le alegro que fuese un rostro amigo el que la recibiera.

SM: ... Volviste... - pronunció con cansancio.

Cort: No sé como lo hiciste, pero sé que tienes el merito de ello- habló con tranquilidad- Ya no tienes que preocuparte más, yo me encargare de lo restante, ahora come esto- intentó introducir la semilla a su boca pero la sailor pareció remilgar con aquel gesto.

SM: ¿Qué es eso?- preguntó con cierta desconfianza.

Cort: Te hará sentir bien, confía en mí- pudo decirle amablemente.

Serena asintió entonces y comió aquello mientras observaba como es que el lobo guerrero parecía haberse recuperado milagrosamente aun después de todas sus heridas acumuladas, él mismo parecía bastante sorprendido por lo mismo; había despertado en medio de una situación bastante confusa. De pronto la sailor se sintió en perfecto estado como para poder mantenerse en pie por si misma, asombrada de aquel efecto que produjo el solo ingerir aquella peculiar semilla.

Cort: Ahora que los dos están bien les pediré que se alejen de este sitio, no deseo que ese sujeto vuelva a aprovecharse de la vida de los demás si con ello puedo obtener la ventaja ¿les quedo claro?

SM: Lo comprendo perfectamente, pero no esperes que huya, hay personas que necesitan de nuestra ayuda allá adentro- dijo señalando cierta dirección.

Eizan: Si es que aun queda a quien salvar- añadió un tanto pesimista.

Cort: Esta bien, pueden hacer eso, intentare alejarlo de aquí- sostuvo nuevamente la espada y se la cedió al lobo- Esto te pertenece.

Eizan: El método mas efectivo para destruir a Gundrad es utilizándola- explicó al rechazarla.

Cort: Jamás he sido bueno con las armas, solo sería un estorbo para mí, en cambio tu la necesitaras si es que algunos otros cardians desean pasarse de listos- insistió, y no pudiendo hacerle cambia de parecer tuvo que tomarla de regreso- Una ultima pregunta- dirigiéndose a la sailor- ¿Cómo se encuentra ella?- preguntó, a lo que solo basto el ver el semblante de la chica para saberlo.

SM: ... No lo sé... No he sabido nada de ella o de Hakuba...

El saiyajin dio un ligero suspiró y trato de mantener su mente fría. Sin decir nada más se dispuso a reiniciar aquello que había quedado pendiente con el Rey de los Cardians.

La sailor avanzó algunos pasos hacia adelante solo para hablar una vez más- ¡Cort, te lo vuelvo a repetir, ni siquiera pienses en morir ¿de acuerdo? No después de todo el trabajo que hemos empleado!- a lo que solo recibió un gesto amistoso del saiyajin.

 

 

Gundrad: Mucha confianza has de tener después de haberte  atrevido a darme la espalda de esa manera- le recriminó.

Cort: Jamás baje la guardia... después de todo al tratarse de ti, cualquier traición podría ser posible... Esa es la impresión que tengo de ti, rata asquerosa.

Gundrad: Mide tu lengua mono- se enfureció ante el insulto- Como te dije antes, no importa cuantos cambios presentes, no tienes oportunidad ante un dios que soy.

Cort: Lo recuerdo bien, lo dijiste, pero la diferencia es que ya no podrás ocultarte tras ninguna niña inocente para hacerme flaquear de ningún modo.

Gundrad: ¿Eso piensas?- preguntó molesto-... No me siento de humor como para soportar tus estupideces... - comprimió sus puños con brusquedad-  ¡Por lo que terminaremos esto, aquí y ahora!- exclamó

El saiya atino a defenderse una vez que el cardian hubiese hecho uso de su velocidad en el aire y esperaba atestar adecuadamente un golpe certero, pero se topo con resistencia cuando el saiya se inclino levemente para eludirlo y en posición disparar una patada que fue igualmente eludida por Gundrad.

El cardian dio un ligero salto hacia atrás y dejo escapar una ráfaga de energía de su mano sana, la cual y logró ser desviada por el puño de Cort que respondió de la misma forma.

Gundrad no creyó necesario el esquivar tan patética muestra de poder, pero al recibirlo directamente se dio cuenta del error, la potencia de aquella energía logró lastimarlo cuando golpeo el peto de su armadura. Aprovechando la falta de defensa, el saiyajin logró que una serie de puñetazos golpearan al cardian, quien en un momento logró escabullirse a su costado y regresar los mismos ataques con fiereza y simultaneidad. El lograr retener un solo movimiento basto para que pudiese entrar al intercambio de golpes, envueltos ambos en aquella tormenta de golpes y patadas.

Gundrad fue capaz de proporcionar un fuerte gancho al muchacho en la quijada, pareciendo que saldría disparado por la potencia, pero en vez de ello el saiyajin logró recobrar casi  inmediatamente el control y girar en el aire para que una potente patada cayese sobre la cabeza del cardian quien cayó con rapidez dentro de las aguas de aquel mar.

Gundrad se escondió de sus sentidos, Cort lograba mantenerse sereno ante aquella espera y atento a cualquier sonido que pudiese delatar a su enemigo. No había tenido tiempo hasta ese momento de notar aquel incremento en sus habilidad por aquel nivel que logro adquirir, aquel renombrado SSJ4... finalmente fue capaz de conseguirlo.

El sonido del agua romperse mientras una serie de lanzas de metal se abrían paso hasta la superficie logró advertirle del inminente ataque, fue capaz de eludir aquellas filosas extensiones las cuales y contaban con flexibilidad y como si tuviesen vida propia se sacudieron en el aire como serpientes para herir a su presa quien confiando de su velocidad lograba el eludirlas. Cuando aquellos numerosos hilos de metal se separaron para rodearlo el inminente resurgimiento del cardian dentro de las aguas ocurrió, y como bala fue capaz de embestir brutalmente al saiyajin quien perdió el aire momentáneamente. Por aquel acercamiento, las extensiones que crecían de la espalda del Rey Cardian lograr pasar como garras sobre el respaldo del saiyajin, alejándose con rapidez como reacción. Su armadura logró brindarle cierta protección, la próxima vez no sería tan eficiente.

El Rey Cardian convirtió aquellas ramificaciones de metal una vez más en una simple capa tras de él, la cual y ondeó con alarde de victoria.

Cort: Había olvidado ese pequeño detalle- murmuró en guardia ante el siguiente posible movimiento.

Gundrad: No deberías subestimarlas... Tu cerebro de simio no debería olvidar tan fácilmente que fueron herramientas eficientes para mantener tu furia un tanto dócil, llegaron a ser tus correas no lo olvides... ¡Pero esta vez me asegurare que te  corten la cabeza!- una serie de ráfagas energéticas salieron de la palma del cardian aunque el saiyajin neutralizó todas al manifestar un ovalo de energía frente a él como si fuese una barrera, en la cual los energy-ha se desintegraban al contacto. Aprovechando el disco en sus manos lo lanzó hacia el cardian que ante el movimiento de aquel ataque dedujo su efecto y velozmente lo esquivó, pero tras la trayectoria de aquella elipse se movilizó su oponente, utilizándolo como punto ciego para acercarse lo suficiente a Gundrad quien recibió fulminantes golpes. El Cardian podía darse cuenta ahora de lo cercano que sus poderes se encontraba, le resultaba imposible que tan insignificante transformación lo hubiese acercado tanto... Si no fuese por aquellos poderes extras que posee... seguramente hubiese sido vencido desde el primer encuentro, era humillante tan si quiera pensarlo y eso logro que una tremenda furia inundara al Rey Cardian.

Antes que un golpe más pudiese alcanzar su rostro, el puño del saiya se detuvo a escasos centímetros, y no solo su brazo sino todo su cuerpo, notando con rapidez lo que sucedía.

Gundrad ejercía el poder psicoquinetico que había adquirido de los poderes que le fueron cedidos, era capaz de inmovilizar hasta el mas mínimo movimiento de su enemigo a quien miró con desagrado.

Gundrad: No permitiré que me humilles más saiyajin... ¡Ahora, es mi turno!- exclamó al reiniciar una serie de golpes demoledores a su oponente sin que este pudiese  oponerse de ninguna forma. Descargaba todo su enfado y frustración  en cada golpe, deseando el poder hacer lo mismo con todos aquellos quien se han entrometido en su camino para cambiar su mísero destino ¡Nadie en aquel mundo le privaría de ello¡

El cuerpo de Cort se dirigió en picada hacia la orilla de una isla cercana, cuando menos había conseguido el alejar al sujeto de los demás como había prometido.

Ni si quiera tenia la capacidad como para ponerse de pie. Gundrad llegó hasta él y con fiereza comenzó a patearlo violentamente.

Gundrad: ¡Espero que lo estés disfrutando saiyajin, tanto como yo lo hago!- decía cínicamente sin detenerse- ¡Espero que en el infierno recuerdes que estarás ahí gracias a tu amiga!- antes que su pie alcanzase a tocarlo una vez mas, las manos de Cort lograron interponerse ante el asombro del cardian.

Cort: ... Vas a ser tu quien lo recuerde Gundrad, yo no... - murmuró, empujando al sujeto y lograr reincorporarse en la arena.

Gundrad: ¿Cómo puedes...

Cort: Tus trucos no serán tan efectivos Gundrad, no contando con un apoyo como el que tengo- habló con seguridad.

Gundrad: ¿De qué demonios estas hablando?- preguntó consternado, nuevamente una fuerzas externa le impedía a habilidades alcanzar al saiyajin.

Cort: No puedo perder teniéndola a mi lado... - añadió al lanzarse sobre él nuevamente.

El rey cardian logro reaccionar y defenderse aun cuando una especie de ilusión pareció pasar por sus ojos... una que lo sorprendió y que respaldaba al saiyajin.

 

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Ante la conmoción que ocasionó aquel sacudimiento a manos de la técnica empleada por el Rey de los Cardians, y ante la desaparición de sus lideres y comandante, su ejercito detuvo cualquier clase de ataque o avance después de no contar con ninguna clase de guía que pudiese brindarles seguridad en sus acciones.

Esto les daba tiempo de respirar a los sobrevivientes humanos. Sucedieron derrumbes dentro de las cuevas y las bajas de la batalla fue alarmante. De no haber sido por el apoyo de aquella misteriosa raza, seguramente hubieran perecido todos y cada uno de ellos.

Eizan logró abrirle paso a Serena dentro del interior de aquellas cavernas en el cual abundaba el olor a sangre y polvo.

A la entrada de aquel acceso, Serena pudo divisar una silueta conocida aun de pie, pero debiendo apoyarse en la pared para lograrlo. Le pidió a Eizan esperar para acercarse por su cuenta, pero su presencia apenas y fue notoria para el enterricola que observaba vacíamente en dirección hacia donde sus sentidos le obligan el permanecer atento.

SM: ¿Te encuentras bien?- le preguntó al acuclillarse. Apenas y recibió una mirada como respuesta, se encontraba muy ausente de aquella realidad ¿acaso todo lo sucedido había terminado por causarle eso?...- Veo que te encuentras bien, es mejor que permanezcas aquí en donde estés a salvo, me encargare de ayudar a tantos como pueda y espero que tu les des la bienvenida cuando salgan ¿esta bien, Mushra?

Pareció sorprenderse al que ella conociera su nombre, pero no fue capaz de preguntar la razón una vez que hubiese ella se hubiese puesto en marcha.

En su trayectoria se toparon con varias personas que se dirigían a la salida con éxito, socorriendo a los que lo necesitasen y topándose con rostros conocidos.

Kara: Eizan ¿cuál es la situación allá afuera?- preguntó la nueva líder del clan- ¿Es Seguro?

Eizan: Por el frente sería un suicidio el intentar sacarlos, y por donde entramos se encuentra despejado momentáneamente... aunque la situación podría cambiar en cualquier momento.

Kara: Debemos arriesgarnos, no creo que los pilares soporten mucho tiempo si las sacudidas continúan- añadió al suceder un ligero temblor, consecuencia del despliegue de las fuerzas que se suscitaba en el exterior entre aquellos titanes.

Eizan: Bien, has lo que creas necesario hacer- finalizó para dirigirse tras su protegida.

Kara: Deberías estar con nosotros, y lo sabes- lo detuvo.

Eizan se volvió ligeramente hacia ella- Que yo recuerde ustedes me expulsaron del clan...

Kara: Sabes que eso no sucedió, tu tomaste tu camino y yo debí tomar el mío, sabia de antemano que no 'la dejarías', no lo hiciste hace 500 años no lo harías ahora, simplemente decidí no proporcionarte estorbos- respondió al reproche en vano.

 

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La arena bajos los pies de ambos se convertían en remolinos al contacto con el ki que empleaban para atacar a su oponente. Golpes precisos atinaban a atestar sobre el otro, sus puños se encontraron en un golpe simultaneo sobre  la quijada del otro, la potencia separó a los contendientes solo para tomar un respiro.

Gundrad se mostraba por primera vez deteriorado en su aspecto mientras que Cort se mantenía aun en pie después de haber recibido toda clases de golpes del cardian, no se sentía débil o faltante de energía, la resistencia en su nueva fase era de admirar.

Cort: ... Debo decir que estoy sorprendido... - comentó antes de escupir la sangre acumulada en sus encías- Jamás creí que el poder con el que tanto me esmere el poseer, lo obtendría gracias a una basura como tu... Por ello podría decir que lo agradezco, agradezco el estar aquí y que seas el primero que tenga una prueba de ellos- dijo prepotentemente.

Gundrad: Hmmm, sigues sin impresionarme saiyajin... ¿Crees acaso que con ese nivel podrás destruirme?

Cort: ... Si, lo creo- respondió cínicamente- No eras nadie Gundrad, hasta que obtuviste poderes que no eran tuyos, de no ser por ellos cualquier guerrero de este mundo hubiese sido capaz de frenarte desde el primer momento.

Gundrad: ¿eso crees?- preguntó con fingida serenidad- Entonces mejor cállate y ven a intentar matarme- añadió con furia.

Cort: Aunque no me gustaría nada mas en estos momentos... Temo decir que no seré yo quien acabe contigo- añadió.

Gundrad: ¿De qué hablas? ¿acaso ya te acobardaste?

Cort: Eso nunca- respondió con rapidez- Pero ahora sé algunas cosas, he ahí la ventaja de contar con amigos influyentes...

Gundrad: Creo que ya te volviste loco- se mofo.

Cort: Cree lo que quieras... En este momento todos tenemos un papel, es decisión de cada uno el elegir cómo realizarlo del mejor modo, y yo ya se cuál es el mío y cuál es el tuyo.

Gundrad: ¡Bah, no me hagas reír!- exclamó irritado cuando una onda de energía emergió con rapidez de sus manos y fue contrarrestada del mismo modo por la energía empleada por el saiyajin, la explosión entre ambas termino por llevar nuevamente el combate a los cielos, en donde, entre el humo, ambos contendientes se buscaron y se enfrascaron en el combate cuerpo a cuerpo.

En algún momento el Rey Cardian se escabulló, apareciendo tras su oponente quien fue capturado por las extensiones de metal que podían formar su capa, las cuales rodearon el cuerpo del saiyajin como si se trataran de vendas, las cuales e inmediatamente tomaron  consistencia áspera y cortante, casi como pequeñas cierras, las cuales estrujaron al muchacho con rudeza, como si desearan partirlo en dos.

Cort gritó de dolor ante la presión que esas navajas ejercían sobre sus brazos cintura, pecho y espalda. Su armadura no logró resistir, y ante la nula protección de esta, la sangre no espero a caer al suelo.

Trataba de reponerse ante aquel terrible dolor, y no solo debió conformarse con aquellas heridas sino resistir de igual forma los constantes golpes que recibía.

Gundrad tomó al saiya por la cabeza y ayudar a resaltar sus malestares al comenzar a aplastar su cráneo.

Gundrad: ... Contigo fuera del camino... todo el equilibrio regresara a mis manos- le murmuraba con un tono siniestro.

Cort desplegó una patada furtiva sobre el pecho del cardian, logrando simplemente el liberarse del menor de sus problemas, obligándolo a soltarlo y caer al suelo aun inmovilizado por aquellas ataduras de metal. En algún momento en el que fue capaz de reunir sus fuerzas, logró tomar aquellas ramificaciones con las manos y tirando de ellas pudo aprovechar la situación como para estrellar a Gundrad contra las murallas rocosas con las que contaba aquella zona. Cort expulso su ki de forma violenta, siendo la forma en la que se liberó de aquellas ataduras pero que sus heridas comenzaran a sangrar en abundancia, pero solo le quedaba  el resguardar ese dolor en lo más profundo de su mente.

Momentos después Gundrad emergió de entre las rocas, elevándose con rapidez y situarse en un punto lejano en donde concentró nuevamente su energía para llevar a cabo alguna de sus técnicas.

El saiya se percató de sus intenciones y se dispuso a responder del mismo modo, un golpe de poder como el que podría atestar Gundrad sobre la superficie seguramente provocaría la destrucción del planeta en el peor de los casos.

 

Nuevamente el cuerpo de Gundrad fue rodeado por su ki flameante y aterrador, el cual se acumuló en las palmas de sus manos y fueron desplegadas con un rápido movimiento de ellas al exclamar- ¡¡Ennetsujigoku!!

Solo podía responder de una forma e intuitivamente empleó la técnica que podría ser considerada 'un regalo de familia'- ¡Kame Hame Ha!- exclamó.

Fue inminente el choque de ambas energías las cuales se neutralizaban mutuamente en aquella confrontación.

Gundrad se exigió el máximo de aquellos poderes que poseía y que casi había asimilado por completo.

Los saiyajins jamás se dejarían intimidar por la palabra 'Dios', mientras su oponente fuese de carne y hueso y sus puños pudiesen llegar a él era mas que suficiente como para no abandonar la lucha... y mucho menos si tenía algo demasiado valioso que perder... Pero si vencía...

- No te contengas... - escuchó en el interior de su mente- Sabes bien lo que debes hacer.

Cort: ... Para ti es fácil decirlo- murmuró como contestación.

- No debes detenerte, no por mí. Tu enemigo tomara cualquier oportunidad para destruirte si no tomas la iniciativa.

Cort: No sabes lo que me pides... - añadió una vez que sus piernas se hubiesen hundido más en el suelo por la presión de las energías mientras que todo lo que se encontraba a su alrededor se desmoronaba- Sé bien lo que debo hacer... pero jamás especificaron la manera... ¡y destruirlo no es la opción que pienso tomar!- dijo al deber incrementar su ki empleado al ver cómo es que su enemigo parecía comenzar a ganar terreno.

- No existe otra manera...

Cort: Claro que sí... Solo... debo encontrarla- añadió sonriendo confiadamente.

- No tienes ese tiempo.

Cort: No suenas como la misma chica que conocí... Déjame ser yo el pesimista, como siempre- agregó entre dientes al comenzar a perder la batalla.

Gundrad: ¡Muere de una maldita vez!- exclamó furioso al disponer completamente de sus fuerzas en aquella técnica.

Su energía fue rápidamente neutralizada ante el brusco avance del ataque de su oponente, era inminente el impacto y sus mismos instintos los empujaban a moverse... pero de ser así, todo ello resultaría una catástrofe...

 

- Mide las consecuencias de tus decisiones- alcanzó a escuchar aquel murmuro que al solo ser captado por su oído logró paralizarlo... Esa voz, no se trataba de la anterior, era una diferente y que parecía reconocer al sentir aquel gran sentimiento de nostalgia.

Con rapidez, interpuso sus manos al paso de aquella flameante energía, increíblemente pudiendo retener su avance con tan solo sus manos desnudas. Sentía cómo su piel, por el simple contacto,  se freían aun ante la mínima protección de sus guantes.

- Vamos, no temas de hacer uso de lo que ya sabes- escuchó de aquella positiva voz, proporcionándole confianza e infinita seguridad. Nuevamente concentró su ki el cual y se manifestó al rodearlo por completo y enfocarla en un solo punto: su puño derecho.

Cort: ... ¡¡¡Puño Explosivo de Dragón!!!- gritó una vez que pudiese tomar impulso con sus piernas y con su puño hubiese atestado un golpe sobre aquella esencia, la cual y no reaccionó estallando sino disolviéndola ante el paso de aquel golpe. increíblemente la trayectoria de las flamas energéticas desaparecía conforme el saiyajin se acercaba a su blanco, quien miró anonadado aquel acto antes de que el feroz golpe lo hubiese alcanzado en el vientre, su armadura no resistió el impacto y el puño de Cort se manchó con la sombría sangre de su oponente cuyo cuerpo cayó de nueva cuenta para ser devorado por el mar.

 

El saiyajin alcanzó a regresar decentemente al suelo, en donde casi se dejo caer por el agotamiento que resentía... Pero fue entonces en que se percató de su error... Si había vencido de esa forma... solo significaba que... la había perdido. El agobio pudo haberlo sacudida de formas mas dura de no ser por lo que ocurrió después.

- No te desesperes, aun existe oportunidad para ella- escuchó de nuevo- La respuesta de tu problema se encuentra dentro del mismo conocimiento que yo te he dado.

¿A qué se estaba refiriendo?... No tenia sentido ¿acaso estaría comenzando a volverse loco como para hacer caso de voces extrañas en su cabeza?... Pero esas sensaciones de conforte al solo escucharlas... en la vida había pasado pos algo así... De ser de ese modo seguramente sabría que era lo mismo que un hijo podía sentir con el apoyo incondicional de un padre...

Comenzó a buscar entre sus recuerdos algún indicio de la respuesta a aquella 'adivinanza', pero todo se nubló una vez que unos golpes punzante en el pecho lo sacudiera completamente. Bajó su mirada con incredulidad solo para observar como es que su pecho había sido atravesado por una de esas extensiones de metal liquido que Gundrad tenía a su alcance. Logró volver su cabeza solo para visualizar al cardian quien aunque sangraba de su estomago se mantenía en pie y con vida.

Su perdida de fuerza y conciencia fue rápida ante aquella profunda y tal vez mortal herida, por lo que en cuanto menos lo creyó posible cayó completamente rendido al suelo.

 

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En un empleo adecuado de fuerzas y organización, los humanos sobrevivientes poco a poco habían logrado ser evacuados de aquellas cuevas apunto de colapsarse. Se sentía el miedo ante el futuro que pudieran correr a partir de ese momento, sabían que aunque aquellos monstruos que emergieron del subsuelo hubieran detenido sus movimientos no pasaría mucho a que reiniciaran sus planes de exterminio. Mujeres habían tenido que optar por papeles de madres sustitutas para consolar a niños que hubiesen perdido a la propia; hombres sin experiencia debieron volverse médicos para prestar ayuda a los heridos.

Aquel era un panorama bastante deprimente... Mushra lo observaba y no podía dejar de sentirse impotente ante ello. Alcanzaba escuchar los estruendos de una batalla que se suscitaba en las cercanías y notaba como el agua del mar se estremecía ante las explosiones. El peor momento sería en el que el cielo se vio infestado de aquellos colores y vientos huracanados a causa del enfrentamiento, pero tras un violento resplandor  todo aquello se disipó... ¿Sería acaso que la batalla habrá terminado? Es lo que Serena Tsukino y muchos otros creyeron, pero se sentía acongojada ante el resultado de aquella calma... Sintió la desaparición del ki de Gundrad, pero el cual desde hace ya unos momentos había vuelto a manifestarse, siendo en ese momento en el que el de su amigo comenzaba a volverse pequeño, casi hasta desaparecer.

En ese momento solo pudo hacer algo... tal vez como un acto intuitivo o desesperado, pero sus manos se unieron en posición de oración. Rogando que si los guardianes celestiales tenían algo en mente, era aquel momento en el que debía suceder...

 

Y en ese momento es cuando sucedió... Los brazaletes que cubrían sus brazos comenzaron a resonar unos con otros de forma melodiosa. Aquella resonancia comenzó a extenderse, incluso logró hacer reaccionar del mismo modo a la Espada de la Redención, quien ante un incrédulo Eizan comenzó a resonar de la misma forma.

 

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Gundrad arrojó el cuerpo del saiyajin hacia un lado con despecho. Después de ver cómo es que un amplio charco de sangre comenzaba a formarse de dónde se encontraba, sabía que todo había terminado para él...

Sus malestares le impidieron el hacer más que el de caer de rodillas sobre la arena mientras su herida sangraba en abundancia. Él debería ser capaz de reconstruirse... Pero por más que han sido sus intentos, su cuerpo no estaba reaccionando a la herida como esperaba.

Gundrad: ¿por qué?...- se preguntó después de varios minutos intentándolo y esperando-... Ni si quiera un saiyajin... o cualquier guerrero podría ser capaz de esto... No ante un cardian...

- Sencillo- escuchó una nueva voz en la cercanía- Porque no peleabas tan ventajosamente como tú creías, Gundrad- respondió a su pregunta.

El rey cardian levantó su vista con rapidez, en dirección opuesta a donde el saiyajin aun yacía, y ahí, como una rosa entre un prado de espinas, pudo divisar a la recién llegada.

Por un momento creyó estar alucinando, era imposible... A aquellas alturas ya debía encontrarse muerta... ¡no era posible que pudiese estar ahí!

Gundrad: ¡¿Tú?!- dijo con cierta ira y confusión al haber podido erguirse, ningún enemigo lo vería de rodillas- No debes esta aquí... ¿Qué clase de espectro es en el que te has convertido?- preguntó tratando de mantener su postura.

- No soy ninguna ilusión, pero tampoco un fantasma. Estoy aquí, soy real, y sabes perfectamente a lo que he venido- habló con serenidad y dar un ligero paso hacia adelante. El Cardian inconscientemente dio uno hacia atrás, provocando que ella sonriera ligeramente.

Gundrad: ... Pierdes tú tiempo- añadió- No puedes hacerlo, ¡el poder de los guardianes es completamente mío!- aclaró- Ni aun cuando muriese podrías quitármelo, y lo sabes- añadió con seguridad.

- Crees saberlo todo ¿no es así? Pero sabes tan poco en realidad, Gundrad, que lastima me das- comentó- Tal vez, es parte de mí lo que te mantiene aquí, lo que te permitió el llegar hasta este momento... Y debo admitir que, aunque sea algo que yo desprecie incontables veces, al ser la causa de todo mi sufrimiento y de esta travesía que creí en algún momento sin sentido... Quiero recuperarlo- dijo determinante- No me importa si en el proceso se destruya y yo con ella, mientras sepa que tú y los tuyos regresaran por donde vinieron me sentiré conforme, será la manera de redimir lo que has hecho con esos poderes que  te llevaste de mí.

Gundrad se echo a reír- No puedo creerlo- se mofó- ¿Crees acaso que me impresionas? Ahora no eres más que un cascaron ambulante- dictaminó al señalarla- No importa que truco barato estén intentando los guardianes, no me atemorizan. Hubiese esperado cualquier otra cosa, a cualquier otro ser viviente, pero los Guardianes me entregan a su elegida. Sin duda, querida, ya no les eres útil ni les interesas, es por ello que te han enviado a la boca del lobo.

La humana guardo un momento de silencio para después proseguir- Debo agradecerte algo- dijo de pronto, sonriendo- A ti y a tú padre por igual. Al despojarme de lo que los guardianes me brindaron hace siglos, pude encontrar las respuestas de las preguntas que por tanto tiempo me hicieron sufrir y hacerme perder las esperanzas... Pude encontrarme con una parte de mí que desconocía, y ella fue la que me abrió los ojos al fin- comentó- Algo diferente y que es lo que me mantiene en pie en estos momentos, la misma que me cedió todas las respuestas, y la que espero me ayude en mi cometido.

Gundrad: ¿Hasta cuando vas a dejar de decir tantas incoherencias?- dijo sarcástico.

La mujer sonrió nuevamente- Que rápido olvidas tus temores Gundrad. La ultima vez que me sentiste, estabas temblando de miedo ¿o es que acaso ya lo olvidaste?- El cardian permaneció en silencio ante aquello.

Gundrad: No puedes ser tú... Es imposible que seas la misma... - habló tratando de convencerse a si mismo.

- Esa misma mirada de confusión y terror, fue la misma que Lunaria poseía la ultima vez que la vi, ella tampoco quiso creerlo y ahora regreso al vacío del que jamás debió salir, al igual que tú- hizo una ligera pausa- Ahora entiendo el por qué yo, el por qué de haber sido escogida para esto desde mi nacimiento... Pero fue elegida mucho antes de ello. Por lo que ahora ya puedo retomar mi verdadero papel en esta tierra como lo que soy: La protectora y guardiana de este mundo; y al igual que hace quinientos años, Gundrad, estoy aquí para luchar contra los de tu clase y expulsarlos definitivamente de mi planeta- habló con firmeza.

Gundrad: No lo creeré ¡nunca!- exclamó, y en un arranque dejo que sus extensiones de metal liquido se abalanzase sobre ella, con toda la intención de hacerla pedazos.

La humana no pareció atemorizarse y se limitó a cualquier movimiento. Las serpientes de metal la asecharon con rapidez, y ante un inminente desenlace... Sorpresivamente, detuvieron sus movimientos, como si se hubiese congelado en el tiempo. Era evidente el asombro del rey cardian y más aun cuando se percató de la presencia tan poderosa que la ungía y la respaldaba, la ilusión de una mujer con antiguas vestimentas apareció tras ella, justo como ocurrió con el saiyajin...

- Espero que ante esta demostración no te queden dudas de mi identidad- al finalizar sus palabras, la extensiones de su enemigo se hicieron añicos como si se tratasen de vil cristal- Y comiences a aceptar tu destino.

Gundrad: ¡Jamás!- bramó con furia- ¡¡Jamás nos rendimos ante ti o tus santos guerreros, y ahora no será diferente!! ¡¿Me escuchaste Athena?!

- Estas equivocado, como siempre. Aunque debo agradecer esa prepotencia tuya Gundrad, de no ser por ella jamás hubieses traicionado a tu padre y que todo se realizara de esta forma, ya que de haber seguido el plan que él ideo para ti seguramente tu imperio y los tuyos no hubiesen encontrado en este mundo ninguna clase de percance, pero tú lo echaste todo a perder- añadió con cierto sarcasmo- Y eso es algo que los guardianes te agradecen.

El cardian se sintió lleno de rabia ante sus palabras, fue capaz de alzar su brazo para desplegar sus poderes, pero antes que sus pensamientos pudiesen llevarse a cabo, extraños sonidos fueron captados por su oído, a causa de los cuales perdió cualquier noción de sus deseos y frenéticamente tapo sus oídos. Aquel dolor agobiante no solo fue un castigo para él, en un efecto tal vez domino, se extendió a cada cardian que se encontrase en el planeta.

Para un cardian, aquellos sonidos resultaban una verdadera tortura, pero oídos ajenos a los de aquella raza, eran extraños, pero ciertamente hermosos.

Ella sabía lo que pasaba, finalmente todo terminaría... Se sentía aliviada al sentir mas que nunca el respaldo  de una fuerza tan poderosa como el gaia mismo, con la cual ya sentía una conexión especial después de haberse ayudado mutuamente en los momentos difíciles por los que debieron pasar.

 

Aun ante aquellas heridas, el intenso olor a sangre  era aun captado por sus fosas nasales, eso significaba que aun no moría del todo. Aunque no sintiese su cuerpo ya, el conservar uno de sus sentidos intactos resultaba una buena señal.

Semiconsciente pudo captar sensaciones que jamás hubiese logrado despierto. Algo estaba cambiando en la atmósfera, algo estaba moviéndose bajo las entrañas del suelo, y él podía sentirlo, incluso hasta verlo a través de sus sentidos. Ver cómo es que esa extraña energía se estaba moviendo a través del subsuelo, recogiendo todo lo bueno que pudiese arrastrar con ella dejando lo inservible...

Parecía que deseaba articular palabra ante el conocimiento que vino a él en ese momento, como si un manto de luz hubiese mostrado la mejor salida, una que beneficiará no solo a él, sino a la mujer que deseaba proteger-... Fue... go... - lograba pronunciar después de haber logrado abrir la palma de su mano-... Tie... rra... Mar... y Aire... Escu... chen mí llama... do...

 

Gundrad gritaba de dolor, era insoportable ese zumbido en su oídos. No recordaba nada parecido.

- Gundrad, debo admitir que siento un poco de admiración por ti- esperaba y pudiese entender sus palabras aun en aquella histeria-... Ya que no conforme con tu destino, buscaste el cambiarlo, y lo conseguiste bajo medios en los que no te importo el pisar a quien se pusiera en tu camino... Desearía haber tenido tal coraje- murmuró para si misma.

Gundrad: ... ¡¿Qué es... lo qué me estas haciendo?!- preguntó a duras penas.

- No soy yo- dijo- Es una amiga a la que has tratado muy mal, y ahora solo desea que todo lo que este a su alcance vuelva a su curso. Tu deseabas utilizarla para tus fines puesto a que le temías... temías lo que pudiese hacer con los tuyos, después de todo, fue ella que por siglos los mantuvo cautivos. Ahora que se encuentra fortalecida nuevamente, ha aceptado ayudar a los guardianes celestiales en su búsqueda de reestablecer el destino de los que aun quedamos... El mío y el de tu padre por ejemplo, debe ocurrir tarde o temprano, como estaba previsto. Será inevitable, pero no bajo sus condiciones, no bajo las mías, sino las del destino... Y tú pronto solo serás un mal recuerdo- sentenció.

 

Algo a nivel global comenzó entonces ante la presencia de ligeros temblores en cada rincón del planeta en el que la presencia de algún cardian pudiese haber.

Ligeras fisuras comenzaron a tratarse sobre él suelo que ellos pisaban mientras una luz parecía y luchaba por filtrarse de entre la tierra mientras aquella resonancia continuaba.

- están siendo llamados... - susurró- Aquellos guerreros que lucharon hace tanto tiempo, volverán para ayudar- sonrió con cierto alivio.

 

Las Fisuras en el suelo se abrieron de un solo golpe, emitiendo una poderosa luz blanquecina que pareció y lograr una reacción inexplicable en el monte Shinzo, del cual y emergieron fulminantes luces doradas que se elevaron hasta alcanzar los cielos.

Los humanos y enterricolas podían ver aquello como una esperanzadora señal, mientras que los cardians lo percataron como una temible amenaza.

Aquellas columnas de luz no permanecieron del todo fijas, en un momento comenzaron a moverse de formas serpentinas surcando los cielos por separado . Aquellos quienes las contemplaban de tan lejos, no serían capaz de notar cómo es que aquellos lazos luminosos se encontraban encabezados por una silueta creada de las misma esencia de aquellos resplandores, curiosamente doce en total.

 

Las tropas cardians esparcidas por el mundo se vieron asechadas por aquellos lazos dorados, descendiendo a velocidades increíbles hasta darles alcance y envolviéndolos con rapidez. Era evidente el pánico entre aquella raza, pero el huir no cambiaba la situación y se veían engullidos con rapidez por el paso de aquella poderosa energía.

Aunque algún grupo de humanos se encontrase en medio de ellos y se veían engullidos por aquella energía, una vez que se alejaba del lugar solo quedaban en el sitio los miembros de la raza humana y enterricola.

Todo esto se repetiría hasta que el ultimo cardian fuese llevado a donde deberán aguardar nuevamente.

 

Sailor Moon se encontraba tan asombrada como cualquiera ante tal espectáculo, en ese momento, sus ojos se afianzaron en la silueta de Mushra, el enterricola del cual había escuchado hablar tanto. Le resultaba alguien tan frágil, tan pequeño ¿cómo es que él luchara contra Lanancuras y vencería? La distrajo las exclamaciones de asombro de los demás sobrevivientes, y al volverse al cielo pudo divisar claramente como es que uno de esos resplandores venía en si dirección, se estrellaría contra ellos, pero antes de que eso pasara  tomó un ángulo diferente para dirigirse a la costa, justo en donde el enterricola se encontraba, el cual no rechazó ser golpeado por ella. Los presentes se cegaron momentáneamente, y solo hasta recuperarse pudieron notar algunos como es que aquel niño había desaparecido...

Eizan incrédulo ante lo que sucedía, sintió cómo es que la espada deseaba abandonarlo, deseando ir en otra dirección, misma que había tomado aquel haz de luz. Sabía bien que no sería capaz de contenerla a su lado por lo que  con rapidez la soltó, permitiéndole así el ir tras aquel que era su autentico portador.

 

Gundrad podía sentir las bajas de su armada, desapareciendo docena por docena ante aquella presencia poderosa... ki que no había sentido desde hace ya tanto tiempo- Son ellos...- murmuró con cierto pavor- ... Sabes que si muero ahora... tú lo harás conmigo ¿cierto? ¡¿Cómo es que lucharías contra mi padre estando muerta?!- preguntó exasperado a la mujer.

- No importa que deba ser en esta vida o en la que sigue, sucederá Gundrad. Dejare el resto a los guardianes celestiales y confiare en ellos... Si he de morir aquí, sé que habrá alguien más que vaya a tomar mi lugar, por ello no tengo miedo a morir puesto a que ya lo he aceptado.

Gundrad: Bien... si he de irme de este mundo, ¡me llevare conmigo el placer de eliminarte con mis propias manos!- bramó enfurecido al lanzarse sobre ella.

La humana nuevamente no hizo mas que permanecer de pie. Si moría dentro de minutos o ahora no habría diferencia, ya aceptado la muerte como su destino y si los guardianes creían que era el momento, entonces que así fuese, se entregaba completamente.

Antes de que el cardian hubiese podido acercarse un poco más, su camino se vio obstruido al ser detenido por  el saiyajin, quien utilizando las fuerzas que no había pedido con su sangre pudo contenerlo, sujetándolo con fuerza por detrás. Ambos débiles y cegados por diferentes motivos forcejearon en aquel momento crucial.

Cort: ... No te permitiré que la toques- dictaminó.

- ¡Cort!

Gundrad: ¡Tú! ¡Hasta cuando es que vas a dejarme en paz! ¡Desaparece!- exclamó al expulsar su energía en un intento de apartarlo de él, pero el saiyajin respondió del mismo modo para poder aferrarse a su lugar.

Cort: ... El que debe desaparecer de este mundo, eres tú- sentenció- ¡Pero ella no tiene por que irse contigo, jamás te lo permitiría, no se lo merece!

Gundrad rió- Será la única satisfacción que tenga, te lo puedo asegurar- añadió.

Cort: ¡Te equivocas!- exclamó antes de que su puño hubiese golpeado la espalda del cardian y abrirse camino entre la armadura, carne y hueso que se interpusiera.

Gundrad gritó de dolor ante aquella perforación a mitad de su espalda. No entendió el por qué lo había hecho, que se había contradecido... o por lo menos eso creía. Sentía el puño de su adversario en sus entrañas pero no para darle muerte, poco a poco sentía cómo es que algo en él estaba cambiando... perdiendo lo poco que le quedaba- ... ¿Qué es... lo qué me estas haciendo?- alcanzó a preguntar, agobiado por el dolor y aquella sensación de abandono.

Cort: ... Solo enmiendo lo que ayude a provocar... 'hijo'- susurró cínicamente a su oído. Sin saberlo bien, Cort se encontraba empleando la base esencial de la 'Genkidama'... técnica que puede reunir energía positiva en un solo lugar... Debía funcionar, al tratarse de un ser maligno como un cardian, la esencia que robó de Yakumo debía ser capaz de conservarse intacta... solo debía entrar en Gundrad de aquella manera y reunirla en su mano...

El cardian forcejeo una vez más, se encontraba indefenso... Pero su orgullo le impidió el dejar de luchar. Como le fue posible golpeaba al saiyajin en donde se encontraba herido, pero este en vez de debilitarse, con más fuerza lo sujetaba.

Ella hubiese deseado intervenir, pero solo pudo ser mas que observadora de lo que sucedía. No podía actuar sin herirlo a él, y lo ultimo que deseaba era hacerlo... El estado en que se encontraba, lograba que ella se sintiese terriblemente responsable... Solo quería que se detuviera, pero sus suplicas no fueron escuchadas.

Cort: ... Solo un poco más... un poco más...- se daba ánimos a si mismo para poder sostenerse.

Gundrad se veía desesperado, ni aun sus mejores maldiciones le daba conforte ante lo que sentía. Fue capaz de sobrepasar por un momento sus fuerzas y tras un movimiento en el que pudo cambiar su posición, su brazo alcanzó a golpear a su captor con suma violencia. Perforando nuevamente su cuerpo malherido por un costado.

En ese instante, todo se silenció. Ambos se miraron uno al otro, esperando ver quién de los dos sucumbía primero. Gundrad sintió cómo es que el puño de su oponente se apartaba finalmente, así como cualquiera de la fuerza que lo mantenía prisionero. Ante una débil sonrisa de su oponente, lo vio caer.

 

Gundrad debió retroceder para no perder el equilibrio, siendo así como le abrió camino a la mujer de acercarse presurosa al guerrero caído.

- ... No... No puedes hacerme esto... Resiste...- le murmuraba al sostenerlo, notando cómo es que su ropa y manos se mancharon con rapidez de su sangre- Cort... por favor contéstame...- le suplicó aterrorizada ante el solo hecho de perderlo. No obtenía respuesta, pero de pronto ella se dio cuenta de cómo es que aun en aquel estado se encontraba aferrando algo en su mano. Ella tomo su mano y con sutiliza logró descubrir el contenido. Lo tomo entre su mano y lo contemplo por  unos instantes... Aquella pequeña esfera había sido la diferencia entre poseer una vida normal o una como esta; el de la salvación o perdición de este mundo; de ganar su vida o perderla... Todo ello se simbolizaba en tan pequeño paquete, el cual y había dejado ir al no soportar su verdadero valor- Perdóname, de haber sido más fuerte nada de esto hubiese sucedido... Y tu no te hubieras visto en tan penosas circunstancias- le murmuró- Has hecho lo que debías, ya no debes preocuparte, cumpliste con tu parte y con mucho más que no debías- lo abrazo con ternura mientras lagrimas de amargura corrían por su rostro.

 

Gundrad se aproximó a ambos, aun sintiéndose fuerte como para llevarse a ambos consigo ante aquella derrota... Pero la materialización de un resplandor luminoso sobre ellos lo hizo detenerse al sentir como es que aquella energía lo quemaba.

- No te atrevas a ponerle ni un dedo encima- escuchó el cardian dentro de aquel haz dorado.

- Esa voz...- murmuró la mujer al levantar levemente el mentón.

El cardian se volvió hacia donde el resplandor se concentró, lentamente queriendo tomar forma corporal. Al mismo tiempo, la espada de la redención pareció caer del cielo y se incrustó sobre el suelo, cerca de aquel que la reclamaría como suya.

Gundrad miró asombrado cómo aquel ser hecho de luz tomó la espada y con familiaridad la blandió, siendo entonces que sus facciones habían logrado tomar consistencia.

La mujer pareció no darle crédito a sus ojos, y el Cardian simplemente se encontraba sin palabras.

- así que... tú eres Gundrad- habló el sujeto de cabello y armadura dorada- Esperaba más de ti, pero veo que mi relevo hizo un gran trabajo contigo- añadió sarcástico.

Gundrad: ... Mushrambo... No puedes estar aquí... No...

Mushrambo: No estas soñando, cardian. Soy tu pesadilla hecha realidad- dijo con frialdad.

Gundrad: ¿Cómo es qué....?

Mushrambo: ¿Estoy aquí?... La verdad entiendo muy poco... Pero tal parece que los guardianes se tomaron las molestias de traerme solo para eliminarte- añadió al apuntarlo con la espada.

Gundrad: ¡No debes estar aquí, no era tu tiempo!

Mushrambo: Quejas a los guardianes celestiales- lo interrumpió- Que no se te olvide que fui, soy y siempre seré el protector de Yakumo... Todos ustedes aprovecharon mi 'retiro' para hacerle daño. Estoy agradecido por el que alguien con categoría hubiese tomado mi puesto, y más aun el que hubiese dejado un despojo de ti solo para satisfacer mi rabia- comentó- Tu padre intento también darte lo que soy, mi fuerza y mi vida... De no haber sido porque mi esencia encontró el refugio  perfecto, seguramente sería parte de ti ahora, el tan solo pensarlo me da nauseas.

¿Huir sería el único camino? Pero ¿huir a dónde? Se sentía acorralado ante la aparición de aquel antiguo guerrero.

Mushrambo: Has vuelto a hacer lo que eras Gundrad, un simple y asustadizo cardian, y como tal es cómo vas a morir- observó cómo es que su presa opto por tomar posición de batalla- Solo eres un despojo... pero es agradable ver que conserves un poco de valor...

 

La batalla en si había terminado, se había cumplido mucho de lo que se había predicho y estaba a punto de suceder una de esas predicciones- ... Temo decir que no seré yo quien acabe contigo...- Recordó Gundrad antes que de dos simples movimientos el enterricola Mushrambo  hubiese atravesado su pecho con la espada de la Redención.

Mushrambo: Le daré tus saludos a tu padre cuando él este al otro extremo de mi espada...- le susurró con arrogancia, y de un solo movimiento brusco de sus brazos, levantó la espada, pasando por la mitad del cuerpo de su adversario.

Su cuerpo comenzó a desintegrarse lentamente, en partículas que desaparecían ante el contacto con el mismo aire.

- ... Esto no terminara aquí.... El imperio cardian volverá... junto con.. mi padre, y ellos acabaran con ustedes... con todos ustedes...- alcanzaba aun a hablar- ... Padre... perdona mi traición...

Lo único que quedó frente a Mushrambo fue la tarjeta del cardian, la cual y no dudo ni un momento en tomar entre su mano e incendiarla con su energía con despecho y hasta repulsión.

 

Se dirigió hacia donde la humana y en modo silencioso  simplemente se inclino hasta que una de sus rodillas tocara el suelo, en símbolo de reverencia, y así permaneció, esperando las ordenes que ella pudiese darle.

 

- Fin del Capitulo 29-

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